
Por qué la fotografía comenzó en blanco y negro
Muchos álbumes de la primera mitad del siglo XX contienen fotos negras, blancas, grises o marrones. Esos tonos reflejan principalmente los materiales disponibles. Registrar el color requería otros procesos químicos y ópticos.

La química fotosensible solo podía captar una gama limitada
La primera imagen fotográfica, creada por Joseph Nicéphore Niépce hacia 1826-1827, utilizaba betún de Judea, un asfalto natural que se endurece al exponerse a la luz. Los cristales de haluros de plata no se convirtieron en la base de la fotografía hasta las placas de cobre plateado del daguerrotipo de Daguerre en 1839, seguidas por los negativos en papel de Fox Talbot y, más tarde, las placas de colodión húmedo.
Los haluros de plata no se oscurecen de forma visible en el instante en que la luz incide sobre ellos. La exposición crea una imagen latente invisible que el revelado químico transforma posteriormente en plata metálica: los tonos oscuros que se ven en una fotografía terminada. Este proceso es extraordinariamente sensible a la cantidad de luz que incide sobre la placa, pero no registra información directa sobre el color de esa luz.
Las primeras emulsiones respondían mucho a la luz azul y ultravioleta, poco a la verde y apenas a la roja. Una rosa roja podía verse tan oscura como sus hojas. Un cielo azul podía quedar blanco y sin nubes visibles.
Los fotógrafos conocían esas limitaciones. Coloreaban retratos y postales a mano después de imprimirlos.
Qué necesitaba la fotografía en color
Producir una fotografía realmente en color implicaba capturar no solo cuánta luz llegaba a la placa, sino también qué longitudes de onda estaban presentes, y después reproducir esas longitudes de onda en un soporte visible. Eso requería varios avances que fueron llegando por separado a lo largo de décadas:
- Emulsiones sensibilizadas espectralmente. Las placas ortocromáticas (sensibles al azul y al verde) surgieron en las décadas de 1870 y 1880. Los materiales verdaderamente pancromáticos, sensibles a todo el espectro visible incluido el rojo, se introdujeron hacia 1906 y se fueron convirtiendo en estándar durante las dos décadas siguientes.
- Una forma de separar la luz en sus componentes de color, normalmente exponiendo a través de filtros rojo, verde y azul: ya sea sobre tres placas (el método aditivo demostrado por Maxwell) o a través de un único mosaico coloreado (como en el Autocromo).
- Una forma de recombinar esos componentes en una imagen visible: mediante proyección aditiva, mediante una capa de filtro teñida o, más tarde, mediante acopladores de color sustractivos en capas apiladas dentro de una sola emulsión (el enfoque de Kodachrome).
- Colorantes y pigmentos estables que reprodujeran los tonos con precisión y no se decoloraran en una sola temporada.
James Clerk Maxwell demostró el principio de los tres colores con su famoso experimento de la cinta de tartán en 1861, pero los materiales fotográficos de la época aún no estaban a la altura. El Autocromo de los hermanos Lumière (1907) fue el primer proceso comercial de color de gran éxito: un sistema aditivo que empleaba granos microscópicos de fécula de patata teñida.
Aún harían falta casi tres décadas de avances químicos antes de que Kodachrome (1935) ofreciera una película de color sustractiva realmente práctica, con la imagen en color formada durante un revelado complejo en una estructura multicapa.
El blanco y negro también era más barato, más rápido y más familiar
Incluso después de que existiera la película en color, el blanco y negro dominó durante décadas. Las primeras emulsiones en color eran caras, lentas y delicadas: exigían temperaturas de procesamiento precisas, y la estabilidad de los colorantes variaba enormemente de un proceso a otro (algunas copias de consumo de mediados del siglo XX se decoloran mucho; otras, como las Kodachrome bien conservadas, son notablemente duraderas). Los periódicos se imprimían en blanco y negro. Los estudios de retrato lo preferían porque, en comparación con las películas en color de la época, ofrecía un rango tonal más amplio y era más fácil de retocar.
Los fotoperiodistas y los fotógrafos de guerra lo elegían por su rapidez, su coste y su compatibilidad con la transmisión por cable.
Las fotos en color de uso doméstico (Kodacolor, 1942) se popularizaron a lo largo de los años cincuenta, pero el color no superó al blanco y negro en la fotografía familiar cotidiana hasta finales de los sesenta y principios de los setenta.
Qué puede mostrar la colorización
Una copia monocroma no indica directamente el color de un vestido o un jardín. Los relatos familiares y los objetos conservados pueden aportar pistas.
La colorización utiliza esas pistas o estimaciones. Sigue siendo una interpretación. Guarda la versión monocroma para que quienes la vean después puedan distinguir la imagen histórica del color añadido.
